CUANDO EL INTERPRETE DESPLAZA AL DIRECTOR.
La década iniciática del cine sonoro en nuestro país
presenta múltiples dificultades a la hora de poder establecer cuáles son las
grandes producciones y los actores y actrices que se instalan como figuras
indiscutidas.
En esta década la figura
del director no es (contra lo que está aceptado) la figura convocante, sino la
de los intérpretes que dan vida a los distintos personajes.
Quizás lo endeble de los argumentos resulta un elemento no menor a la hora de
instalar figuras actorales, ya que la industria cultural del momento privilegia
la participación de voces populares del momento, emergentes de la radio y el
teatro de revistas, por sobre la construcción de argumentos sólidos.
La
elección del público consumidor parece seguir un único criterio que es el
asignar un rostro a esas voces que le son familiares por la radio o la
discografía.
Esta será la década donde por principio, casi general, los
personajes serán encarnados por cantores y cancionistas de tango que harán un
claro usufructo de la cinematografía para extender su fama accediendo, en
algunos casos, a instalarse en otros países de habla hispana.
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| LA ÑATA GAUCHA, AZUCENA MAIZANI |
Así una recorrida por los elencos de la época nos permite
obtener como regularidad la presencia, en ellos, de algunos nombres tales como:
Ada Falcón, Azucena Maizani, Libertad Lamarque, Tita Merello, Ignacio Corsini,
etc. Quienes ya tenían un nombre ganado en la radio y la discografía. No
incluimos en este grupo a Carlos Gardel ya que durante la etapa sonora no
realiza largometrajes en Argentina sino en Estados Unidos.
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| ADA FALCÓN |
De este grupo merecen un párrafo aparte las figuras de
Libertad Lamarque y Tita Merello, quienes logran trascender el mote de
cantantes y devienen en actrices reconocidas y que, en películas con distintas
temáticas, se sostienen en el tiempo.
| TITA MERELLO |
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| LIBERTAD LAMARQUE. |
En referencia a los actores provenientes del teatro de la
época, no son muchos los que logran instalarse como figuras del cine, quizás
por un cierto prurito intelectual que
marcaba una gran brecha en la consideración dramática entre el teatro y el cine
y, por ende, en los artistas que ocupaban cada espacio.
Esto permitiría inferir porque actrices de la talla de Luisa
Vehil, Herminia Franco o Rosa Rosen no cuentan con una filmografía vasta a
pesar de ser figuras consagradas del teatro nacional.
Como excepción a lo antedicho podemos mencionar los nombres
de Olinda Bozán, Luis Sandrini, Luis Arata, Pepe Arias, Niní Marshall
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| NINI MARSHALL |
y el
galán por antonomasia de la década José Gola, quien fallece antes de cumplir 40
años al finalizar la década
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| JOSÉ GOLA. |
Cabe preguntarse: ¿cuáles eran los principios que manejaba
la industria cultural del momento a la hora de conformar elencos? ¿Esa misma
lógica se mantiene en la actualidad?, ¿se ha
modificado?, ¿cuáles son los criterios que llevan a establecer una
brecha entre los actores que se dedican mayoritariamente al teatro y los que
desarrollan su labor en otros espacios de actuación?






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